Jogo bonito, ADN y... fútbol

Jogo bonito, ADN y... fútbol
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El término jogo bonito en referencia a una forma de jugar al fútbol, fue acuñado a partir del Mundial de 1958 celebrado en Suecia y donde sobresalió un tal Pelé, liderando una selección brasileña que realizó un fútbol de ensueño y fantasía. De hecho acabó ganando aquel mundial jugando al fútbol como nunca antes se había visto.

Fútbol, que según la definición de la RAE significa “Juego entre dos equipos de once jugadores cada uno, cuya finalidad es hacer entrar un balón por una portería conforme a reglas determinadas, de las que la más característica es que no puede ser tocado con las manos ni con los brazos”. Y ya. Eso es fútbol. Como se juegue, mejor o peor, al ataque, al primer toque, con presión arriba, en el medio, en defensa, al contraataque, etc, etc. Sigue siendo fútbol. Nos gustará más o menos. Pero sigue siendo fútbol. Y ya se sabe, que gustos hay muchos y variados.

Algunos culers, la mayoría, se sienten orgullosos del famoso ADN. Según su propia definición, ese ADN, que data de la época de Johan como entrenador, relataría una forma de jugar al fútbol, un estilo, que debería gustar a la mayoría de los que degustan de un buen partido de fútbol. Sería algo similar al jogo bonito. El problema es cuando la devoción y obsesión por una forma de jugar al fútbol impide que se degusten otras muchas maneras que pueden ser incluso más bellas de contemplar y a veces incluso hasta más efectivas.

Los madridistas no presumimos de ADN. Bueno, si. Pero de otro tipo de ADN. De ese que nos permite ser campeones de Europa una y otra vez como reza la canción. Porqué cuando hay que sudar se suda. Cuando hay que meter la pierna se mete. Cuando hay que hacer un contraataque de ensueño se hace. Y sobretodo, cuando hay que ganar, se gana.

El Barça tuvo ayer la friolera de 116 minutos para marcar un gol contra un equipo que, evidentemente, no sabe, o mejor, no puede, jugar a otra cosa que no sea perder el tiempo, entrar al límite del reglamento, e intentar, como sea, mantener su portería a cero. De hecho lo ha conseguido en los últimos cuatro partidos que el equipo ADN ha visitado el Alfonso Pérez.

Es verdad que ayer se jugó al límite. Y a lo mejor el árbitro debería haber parado algunas entradas y mostrar alguna tarjeta más. Y hasta podría haber señalado un penalty en el ultimísimo minuto. Pero también es verdad que el Barça, sus jugadores y sobretodo su entrenador, sabían donde iban a jugar. Y deberían haberse preparado para eso en vez de buscar excusas en hierbas altas, tiempos perdidos, entradas fuertes y árbitros inventivos.

No, no todos los equipos juegan como el Madrid, el Bayern, el PSG o el City. Algunos no tienen más remedio que jugar así. Pero no es el Barça y su fantástico ADN el único equipo que tiene que lidiar con esos partidos. Cualquier grande que visite Getafe sabe a lo que se va a jugar y se tiene que adaptar a esa forma de juego. Porqué, aunque a algunos no les guste, si, eso también se llama FÚTBOL.
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